La carretera no se detiene, la seguridad tampoco debería
Logística y Transporte Internacional

La carretera no se detiene, la seguridad tampoco debería

nov 21, 2025 / By David Garza


En un país que mueve gran parte de su economía sobre ruedas, hablar de transporte de carga ya no es solo hablar de tiempos de tránsito o eficiencia operativa. Es hablar de riesgo, vulnerabilidad y, cada vez más, de vidas humanas.

Durante las últimas semanas, la conversación en el sector volvió a tensionarse, y esta vez no por temas de tarifas, diésel o infraestructura. El asesinato de Carlos Manzo, empresario aguacatero y exalcalde de Uruapan, resonó en todos los niveles, porque no solo fue un crimen — fue un recordatorio de la fragilidad de un punto crítico para el comercio nacional e internacional.

Para quienes no están tan familiarizados, Uruapan no es cualquier ciudad. Es la segunda más importante del estado de Michoacán, un epicentro logístico natural del país, y base del movimiento de productos como aguacate, limón y berries, cultivos que no solo sostienen la economía local, sino que también representan una gran porción de las exportaciones que México envía a Estados Unidos.


Cuando la violencia toca esa región, no se afecta únicamente a una ciudad. Se afecta un corredor productivo completo, se tensiona la seguridad del transporte y se impacta una relación comercial que Estados Unidos vigila con lupa. No es casualidad que cada vez que la seguridad colapsa en zonas de producción agrícola estratégica, surja el mismo debate: qué tanto podría involucrarse el gobierno estadounidense si percibe que el flujo de mercancías —o la estabilidad de sus importaciones— está en riesgo. El problema ya no es solo local. Tiene dimensiones internacionales.

Y mientras eso se discute, en la carretera, la realidad es aún más cruda. La percepción dentro del gremio no ha cambiado: la seguridad no mejora al ritmo que debería. Las rutas de mayor flujo siguen siendo las de mayor riesgo. Los robos ya no son un incidente aislado; son parte de la planeación logística. Las alertas, desvíos, protocolos y ventanas de operación seguras ya no son precauciones, son base de la operación.

Y es ahí donde recae la mayor presión: en las empresas y en quienes están al volante.

Porque si hay algo que dejó claro la última década, es que no basta con mover mercancía. Hay que garantizar que el traslado no ponga en juego a quien la transporta.

En Flensa entendemos que hoy el transporte no solo se mide en tiempos y tarifas, sino en qué tan preparado estás para enfrentar la realidad de la carretera. Por eso operamos con un monitoreo activo 24/7, comunicación constante con cada operador y seguimiento GPS en tiempo real, no para vigilar, sino para acompañar. Las rutas y paradas no se dejan al azar, se planean con estrategia, se validan con información y se respaldan con protocolos cuando la carga o la zona lo exige. No creemos en reaccionar, creemos en anticipar. Porque al final, no solo movemos mercancía, movemos personas, confianza y compromiso. Y si algo tenemos claro, es que la operación nunca se detiene… y el cuidado, tampoco.

Últimas Entradas